OPORTO
NUESTRA SEGUNDA HUIDA
OPORTO
La ciudad que elegimos mi familia y yo fue Oporto, un sitio precioso en el que estuvimos poco más de 3 días, tiempo suficiente como para visitar toda la ciudad. La llegada a este lugar fue un poco caótica, ya que las calles del centro de Oporto son muy estrechas y con mucha pendiente, lo que provocó un agobio en mi familia hasta llegar al apartamento. Tras la llegada, decidimos picar algo por allí, nos dirigimos hacia el río Duero, donde encontramos un precioso sitio mejicano con vistas hacia el río.
A medida que pasaban los días, mi familia y yo, íbamos visitando todos los lugares y monumentos que caracterizan esta ciudad, como el puente de Don Luis I, la iglesia de los Clérigos, la cual posee un campanario histórico, y por último, el Palacio de la Bolsa de Oporto.
Estos monumentos tan bellos encajan perfectamente con la gente de esta ciudad. A continuación, voy a comentar una de mis anécdotas que me sucedieron aqui.
Me situaba en un tren en el cual mi familia y yo no nos aclarábamos sobre como comprar los tiquets. Una vez dentro del tren, nos disponíamos a comprar los tiquets para poder pasar el control. Tan solo nos quedaba una parada para llegar a nuestro destino y no conseguimos obtenerlos, fue cuando un señor que estaba con sus 3 hijos, nos ofreció sus 4 tiquets, mis padres al principio se lo negaron, pero cuando vieron que ya habíamos llegado a nuestro destino, decidió cogerlos y así, poder pasar el control.
Esta anécdota muestra las maravillosas personas que te puedes encontrar en esta ciudad y su amabilidad.
Otra cosa que me sorprendió de este lugar fue la comida ya que no me explicaba como podían estar tan buenos estos restaurantes.
OPORTO
La ciudad que elegimos mi familia y yo fue Oporto, un sitio precioso en el que estuvimos poco más de 3 días, tiempo suficiente como para visitar toda la ciudad. La llegada a este lugar fue un poco caótica, ya que las calles del centro de Oporto son muy estrechas y con mucha pendiente, lo que provocó un agobio en mi familia hasta llegar al apartamento. Tras la llegada, decidimos picar algo por allí, nos dirigimos hacia el río Duero, donde encontramos un precioso sitio mejicano con vistas hacia el río.
A medida que pasaban los días, mi familia y yo, íbamos visitando todos los lugares y monumentos que caracterizan esta ciudad, como el puente de Don Luis I, la iglesia de los Clérigos, la cual posee un campanario histórico, y por último, el Palacio de la Bolsa de Oporto.
Estos monumentos tan bellos encajan perfectamente con la gente de esta ciudad. A continuación, voy a comentar una de mis anécdotas que me sucedieron aqui.
Me situaba en un tren en el cual mi familia y yo no nos aclarábamos sobre como comprar los tiquets. Una vez dentro del tren, nos disponíamos a comprar los tiquets para poder pasar el control. Tan solo nos quedaba una parada para llegar a nuestro destino y no conseguimos obtenerlos, fue cuando un señor que estaba con sus 3 hijos, nos ofreció sus 4 tiquets, mis padres al principio se lo negaron, pero cuando vieron que ya habíamos llegado a nuestro destino, decidió cogerlos y así, poder pasar el control.
Esta anécdota muestra las maravillosas personas que te puedes encontrar en esta ciudad y su amabilidad.
Otra cosa que me sorprendió de este lugar fue la comida ya que no me explicaba como podían estar tan buenos estos restaurantes.

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